De qué hablamos cuando decimos Alta Costura.

16 01 2010

Seamos sinceros. ¿Quién sabe decir a bote pronto qué es la Alta Costura? Los más letrados dirán que es la moda de los grandes diseñadores míticos (Dior, Givenchy, Gautier, Lacroix, Chanel, Ungaro, etc.); que su precio es impagable y que parece un asunto muy francés. Todo esto es verdad, pero profundicemos en ello de mano de Pablo Pena González, Doctor en Historia del Arte y Profesor de Historia del Diseño de la Comunidad de Madrid.

En el artículo que abre el primer número de la revista Indumenta del Museo del Traje de Madrid – y que podéis bajar aquí- Pablo Pena nos desglosa qué significa eso de “alta” costura. Su primera aclaración es que “Alta” significa “cara”. Y apunta que cuando se trata de saber cuánto de alta – o sea de cara- es alguna creación “las casas de costura enmudecen avergonzadas”. Pero se nos dan algunos datos aproximativos que nos permiten saber de qué precios estamos hablando: En 1970 parece ser que para una prenda sin adornos ascendía a un mínimo de 10.000 euros y en el siglo XXI esa cifra probablemente se haya multiplicado por cuatro o por cinco. Sin embargo, también existen firmas y “altos-costureros” que rebajan sus precios para ser algo más competitivos.

Segunda aclaración: “Alta” significa “oficial”. Oficial según el Ministerio de Economía, Finanzas e Industria, por medio de la Cámara Sindical de la Alta Costura, de Francia. Primero la Cámara evalúa y certifica si se cumplen los requisitos para otorgar el marchamo Haute Couture; si es así el Ministerio lo oficializa. Sin embargo y me parece que es inmejorable el comentario de Pablo Pena aquí: ¿creen que la etiqueta de Haute Couture les interesaba a todos los grandes diseñadores? Pues no a todos, puesto que Balenciaga,a la sazón el más prestigoso de París, la rechazó.  Y dice Pena: ” Pensaría don Cristóbal que el marchamo Haute Couture debía ser para quienes necesitaran reconocimiento; que a él le sobraba”.  Otra aclaración, para más inri, es que “Alta” significa “parisina”. No sólo francesa sino parisina, o sea, que en sus comienzos el marchamo no se daba a ninguna casa fuera de la capital francesa.

Tercera aclaración: “Alta” significa “artística”. O sea que desde Charles Frederick Worth (1825-1895) la artesanía costurera se sublima en arte de nombre propio y con su propia manera de exhibirse. Worth será el primer diseñador que detente el papel de creador tal como lo concebimos hoy: creará y dará forma a sus ideas al margen del sistema de elaboración del traje durante el XIX (modista, figurines, ideas clientas). Y además exhibirá sus creaciones en una plataforma nueva: los salones donde desfilaban maniquíes con las prendas. De modo que la Alta Costura desde este momento irá de la mano de cierta “artisticidad” y originalidad que supondrá así mismo el nacimiento de la persecución de los plagios.

Tras las aclaraciones es importante saber que la etiqueta “Alta Costura” lleva ya, desde finales de los años sesenta, en un estado muy precario de salud. Pablo Pena nos da buena prueba de su “moribundia”. Desde los sesenta muchos célebres diseñadores, y en especial Yves Saint-Laurent que se hizo adalid del prêt-à-porter de alta gama, celebraron y participaron en la caída de la Alta Costura. Una caída que se materializó en el cierre progresivo de casas de alta costura: De 60 casas en la Edad de Oro de la Alta Costura (tras la Segunda Guerra Mundial) a 10 casas en 2007. Y en el descenso de las clientas: de 3.000 clientas en los años setenta a unas 250 o 300 mujeres hoy en día. Por otro lado, y para que sopesemos lo que está detrás del vocablo “Alta costura”, ha ido en aumento el desinterés por el marchamo de Haute Couture (aunque ya vimos el caso de Balenciaga en pleno auge). La normativa estricta y chauvinista del gobierno y Cámara sindical francesas cambió en 2001 hasta el punto que muchas casas podrían tenerlo. Y sin embargo no lo tienen.

Esto me lleva a dos cosas: 1. Incidir en que la etiqueta Alta Costura tiene un referente e historia clara y que no todas las marcas o diseñadores que nos suenan prestigiosos son de “alta costura” por lo que ante el encantamiento que provocan estas palabras deberíamos estar alerta: no es oro todo lo que reluce.  2. Que cierto desencantamiento -porque admitámoslo, el encantamiento nos gusta-  nos hará más permeables a las verdaderas propuestas creativas del mundo de la confección de alta gama (Margiela, Kawakubo, Mark Jacobs,etc.).  La Alta Costura como dice Pablo Pena actualmente “no hace diseño de vanguardia (no genera imitación indumentaria no hace moda) ni prototipos de elegancia, sino espectáculo vestimentario” y es así porque las Casas Haute Couture no han sabido mantener, entre otras cosas, aquel binomio del que hablábamos entre artisticidad y alta costura, muchas veces debido a cierto servilismo hacia la clientela, y otras,  por empecinado historicismo. Así que en mi humilde opinión más McQueen y menos Ungaro.

Fuente: PENA GONZALEZ, Pablo. “Óbito y transfiguración de la Alta Costura” en Indumenta: Revista del Museo del Traje. Nº.1, 2008, pags. 8-21.





El termómetro que no se equivoca: el baremo concursal del PricewaterhouseCoopers

14 01 2010

Ya nos lo advertieron: antes de ser optimistas hay que leer la letra pequeña. Y en este caso ésta viene de la mano de la consultora PricewaterhouseCoopers y su baremo concursal trimestral elaborado a partir del Boletín Oficial del Estado. En el último baremo, que podéis bajaros en pdf, se establece que 145 empresas del sector textil presentaron concurso de acreedores en 2009 ¿Y esto qué quiere decir? Pues que las empresas del sector textil han sufrido el peso de la crisis llegando a situaciones de insolvencia y a la incapacidad de pagos – o sea, lo que se denomina propiamente concurso de acreedores y que supone todo un procedimiento legal que se origina cuando una persona física o jurídica deviene en una situación de insolvencia en la que no puede hacer frente a la totalidad de los pagos que adeuda (para más información aquí)- en un 53% más respecto al 2008 (sólo fueron 42 en el 2007 y 95 en el 2008).

Sin embargo, a pesar de las cifras y según la consultora, los concursos de acreedores de las empresas textiles tan sólo suponen un 2% del total nacional, lo que sitúa al sector en un noveno puesto después de sectores tan perjudicados como el de la construcción (22%), el industrial (13%), el inmobiliario (12%), distribución (10%), los servicios (9%), el transporte (3%) y el comercio (3%). Y en definitiva estas cifras no pueden alegrarnos puesto que el crecimiento de los procesos concursales en España, nada menos que un 238% en el primer trimestre,  sólo  significa una cosa: más impagos, endeudamientos y quiebras.





altacosturaonline.com y 24fab.com. Las comparaciones son odiosas.

13 01 2010

Al visitar la página www.altacosturaonline.com tras verla anunciada en el ABC , nos hemos encontrado con una web algo verde  pero diseñada con mimo y gusto, lo que se agradece.

Decimos verde, porque su oferta actual se reduce al alquiler de 8 modelos sobríos, clásicos y atemporales. En este sentido, parece que la web  parece decantarse, al contrario que www.24fab.com de la que ya hablamos en otra entrada, por firmas de prêt-à-portert -que no Alta Costura- archiconocidas y seguras: Oscar de la Renta, Dolce&Gabbana, Valentino, Yves Saint Laurent, Armani, Elio Berhanyer y Carolina Herrera. Según la web: “Los modelos que ofrecemos y que puedes ver en “COLECCIÓN “ intentan abarcar las exigencias, tanto del mercado como de todas nuestras usuarias, teniendo muy en cuenta sus gustos y opiniones”. Puede ser muy loable esta intención, pero desde luego con 8 modelos es difícil cubrir la demanda. Si bien, al final, las apuestas clásicas son más seguras y se pueden usar como trampolín para futuras inversiones en variedad. Corriendo el riesgo no obstante, de que al haberse quedado cortos en esta oferta inicial pierdan futuras visitas, porque recordemos que es más difícil volver a una web que no ha estado a la altura de nuestras expectativas que a una tienda física. Esto redunda en un problema muy habitual a la hora de realizar proyectos web: Esperar que el usuario se comporte como un comprador tradicional en el que la experiencia de tienda determina la compra (y futuras compras) y no como un sobresaturado, impaciente, “visually literate” e infiel  internauta. Todo lo que tiene que hacer una web – y eso es realmente difícil- es aprovechar la oportunidad que le da con un click el usuario que entra en ella. El diseño, la coherencia, la navegabilidad y la anticipación a las necesidades que le puedan surgir al usuario deben estar lo más trabajadas posibles como ocurre en 24fab.

Esta última se ve precisamente que existe no sólo una colección básica estupenda, eso sí tal vez menos clásica, sino una oferta complementaria que va más allá de preveer las necesidades del cliente y se las crea. Desde luego, después de ver un modelazo de Juanjo Oliva con sandalias de Jimmy Choo, cartera y tocado a juego,no te resignas a, ya que la ocasión lo merece, a no darte el gustazo de hacerte con todo el modelito.

Pero no sólo eso: la gran omisión de la web altacosturaonline.com es en mi opinión el servicio que hace que hace que todo titubeo desaparezca, es decir: probarse la prenda. Este servicio es probablemente el que más dolor de cabeza de a quienes lo ofrecen, pero si la web 24 fab ofrece ya prueba en casa, showroom y hasta prueba virtual,el no ofrecerlo como gran reclamo sólo puede ir en contra de una web que tiene el mismo target.

En cuanto a diseño hay cuestiones básicas para la buena navegabilidad de una web enfocada en la venta/alquiler/promoción de moda que brillan por su ausencia. Como una buena selección de criterios de búsqueda: color, diseñador, evento, talla, corte, precio temporada, etc. Así mismo, y esto sí que es lo más básico en términos visuales, una buena presentación del diseño con el mayor número de fotos posibles, y si puede ser con un maniquí lo más neutro posible (la proyección es más sencilla, aunque sobre esto se puede discutir largo y tendido). Digo esto porque la elección de fotos es de lo más desconcertante: Las fotos (1 por modelo) son heterogéneas y no presentan coherencia estética. En todas menos una en la que hay un maniquí con un vintage de Yves Saint Laurent, aparecen modelos que bien pudieran ser chicas monas siendo fotografiadas por un fotógrafo de bodas – y con todo el respeto- en el sarao de turno. Pero en fín, me parece a mí que tales imágenes no benefician ni ayudan a crear una buena imagen de una web que dice “escoge los diseños de manera minuciosa y solo de entre los Diseñadores más exclusivos y cotizados del mundo”.